1. El nuevo dilema en la alta dirección

Durante años, los criterios de selección ejecutiva se centraron en la experiencia técnica, la formación académica y los logros cuantificables. Sin embargo, el contexto actual —marcado por la disrupción tecnológica, la incertidumbre económica y la transformación cultural— está cambiando las reglas del liderazgo.

Hoy, las empresas buscan algo más difícil de medir, pero esencial: el mindset de crecimiento.
Una mentalidad que permite aprender, adaptarse y liderar con resiliencia frente al cambio constante.

Según el World Economic Forum (2024), el 44% de las habilidades de los trabajadores cambiarán en los próximos cinco años, y los líderes que no desarrollen una mentalidad abierta al aprendizaje “serán los primeros en quedarse atrás”.

2. Qué entendemos por “mindset de crecimiento”

El término fue acuñado por la psicóloga Carol Dweck (Universidad de Stanford), quien diferencia entre dos tipos de mentalidades:

  • Fija: cree que las capacidades son estáticas.
  • De crecimiento: considera que las habilidades pueden desarrollarse con esfuerzo, práctica y aprendizaje continuo.

En el ámbito ejecutivo, un líder con mentalidad de crecimiento:

  • Ve los desafíos como oportunidades, no amenazas.
  • Fomenta el aprendizaje dentro de su equipo.
  • Acepta el feedback como herramienta de mejora.
  • Toma decisiones ágiles frente a la incertidumbre.
3. La técnica ya no es suficiente

Un estudio de LinkedIn Learning (2024) mostró que el 89% de los líderes de talento considera que las “soft skills” (como adaptabilidad, comunicación y aprendizaje continuo) son igual o más importantes que las habilidades técnicas.

Además, el informe “Global Leadership Forecast” (DDI, 2023) revela que:

  • El 61% de las organizaciones que priorizan el desarrollo del mindset en su liderazgo tienen mejores resultados financieros.
  • Los líderes con alta capacidad de aprendizaje son 3 veces más propensos a adaptarse con éxito a nuevos roles o industrias.

Esto sugiere que el conocimiento técnico puede abrir la puerta, pero la mentalidad determina cuánto tiempo se permanece en ella.

4. ¿Qué buscan las organizaciones de alto rendimiento?

Las empresas más competitivas ya no reclutan solo por currículum, sino por mentalidad y potencial.
Un estudio de Harvard Business School (2023) encontró que los ejecutivos con mentalidad de crecimiento:

  • Promueven culturas de innovación 47% más sólidas.
  • Generan equipos más comprometidos y con menor rotación (–34%).
  • Son más propensos a liderar transformaciones exitosas.

Por eso, los procesos de evaluación de talento ejecutivo están evolucionando:

“Hoy no basta con saber hacer. Hay que saber aprender, liderar y desaprender.”
— Era Talent, Executive Search Insights (2025)

5. Cómo identificar el mindset en la selección ejecutiva

Durante los procesos de búsqueda, el mindset no se mide con un test, sino a través de la conversación, los logros y las actitudes. Algunos indicadores clave:

  • Autocrítica y apertura: el líder reconoce errores y demuestra aprendizaje.
  • Curiosidad activa: busca nuevas perspectivas, incluso fuera de su área.
  • Resiliencia demostrada: se adapta ante entornos inciertos.
  • Visión de largo plazo: entiende que crecer implica desafiarse.

La evaluación por competencias, combinada con entrevistas conductuales profundas, permite distinguir entre quien sabe mucho y quien quiere seguir aprendiendo.

En la alta dirección, el conocimiento técnico es la base, pero el mindset de crecimiento es el motor que impulsa el liderazgo hacia el futuro.

Las organizaciones que logran equilibrar ambas dimensiones —capacidad técnica y mentalidad adaptativa— son las que construyen equipos más innovadores, resilientes y sostenibles.

En un mercado donde el cambio es la única constante, el talento más valioso no es el que más sabe, sino el que más quiere aprender.