En un entorno cada vez más marcado por la volatilidad, la transformación digital acelerada, la presión social y la desconfianza institucional, el liderazgo ejecutivo enfrenta un momento crítico. Hoy, no basta con tener una sólida experiencia técnica o un historial exitoso. Las organizaciones necesitan líderes con habilidades blandas, visión ética, resiliencia emocional y capacidad de adaptación. Sin embargo, la realidad muestra una crisis: ejecutivos formados para liderar en tiempos estables están enfrentando serias dificultades para navegar escenarios inciertos, complejos… y cada vez más poco éticos.
Un entorno con déficit de confianza y ética
La falta de confianza en las instituciones y líderes es alarmante. Según el Edelman Trust Barometer 2024, solo el 41% de las personas a nivel global confía en los líderes empresariales para «hacer lo correcto». En América Latina, ese porcentaje cae por debajo del 35%.
Además, el estudio de PwC “Global Economic Crime and Fraud Survey 2022” reveló que el 46% de las organizaciones en Latinoamérica reportaron haber experimentado algún tipo de fraude o conducta poco ética en los últimos 24 meses. Estas cifras no solo reflejan riesgos reputacionales, sino un entorno donde los líderes enfrentan presiones para tomar decisiones rápidas, a veces sin una brújula ética clara.
El impacto es profundo: liderar en un entorno de baja ética institucional y social implica tomar decisiones impopulares, sostener valores en contextos adversos y resistir presiones cortoplacistas. No todos los ejecutivos están preparados para eso.

¿Están los ejecutivos preparados?
El informe Global Human Capital Trends 2023 de Deloitte indica que solo el 28% de las organizaciones en América Latina cree que sus líderes están preparados para gestionar entornos ambiguos y éticamente desafiantes. En Perú, una encuesta de Bumeran (2024) revela que el 48% de los profesionales en cargos gerenciales considera que sus líderes no están preparados para enfrentar los desafíos actuales del entorno laboral, incluyendo dilemas éticos, gestión de crisis y cambios constantes.
Señales de una crisis de liderazgo ético y estratégico
- Desconexión con valores: líderes que promueven una narrativa ética pero toman decisiones contradictorias.
- Adaptabilidad limitada: dificultad para actuar en tiempos de alta incertidumbre sin comprometer principios.
- Falta de accountability: baja transparencia y escasa cultura del feedback.
- Estilos autoritarios o evasivos: que erosionan la confianza del equipo y fomentan culturas tóxicas.
- Rotación y fuga de talento clave: cuando los equipos perciben incoherencia o falta de propósito.
¿Qué habilidades necesita un líder hoy?
El estudio Future of Leadership 2024 de McKinsey y el informe de Korn Ferry “Leadership in a Time of Crisis” coinciden en que los líderes de hoy necesitan dominar cinco dimensiones clave:
- Pensamiento ético y sistémico: comprender el impacto de cada decisión en múltiples stakeholders.
- Empatía radical y gestión emocional: especialmente en equipos híbridos y multiculturales.
- Toma de decisiones bajo ambigüedad: combinar datos, intuición y principios éticos.
- Capacidad para inspirar en la incertidumbre: construir confianza desde la autenticidad.
- Agilidad cultural y digital: liderar en contextos diversos y con nuevas tecnologías.
Perú: un entorno de transformación pendiente
En Perú, muchos líderes empresariales han sido formados bajo modelos tradicionales, con énfasis en resultados financieros más que en cultura organizacional o propósito. Esto genera una brecha crítica. Según AMROP Perú (2023), solo el 32% de las empresas en el país tiene programas activos de formación en liderazgo ético o sostenibilidad, y menos del 20% mide el impacto cultural de sus líderes.
No obstante, algunas empresas familiares y multinacionales están apostando por modelos más integrales. Han comenzado a implementar evaluaciones de liderazgo 360°, coaching ejecutivo con enfoque en valores y upskilling en soft skills y ESG. Estos cambios han permitido mejorar la retención de talento clave, reducir conflictos internos y aumentar el engagement en más del 25% (fuente: Deloitte Perú, 2023).
¿Cómo abordar esta crisis de liderazgo?
- Auditoría cultural y de liderazgo: ¿los valores se viven o solo se comunican?
- Formación ética continua: desde la alta dirección hacia toda la organización.
- Revisión de procesos de selección ejecutiva: priorizar valores, mentalidad y propósito sobre logros pasados.
- Evaluación constante del clima organizacional: detectar señales de erosión cultural.
- Fomentar el liderazgo colectivo: empoderar a múltiples niveles de liderazgo con propósito común.
La crisis de liderazgo actual no se trata solo de competencias técnicas o de adaptabilidad al cambio. También se trata de ética, coherencia y visión humana. En entornos inciertos y poco éticos, las organizaciones necesitan líderes capaces de tomar decisiones difíciles sin sacrificar sus principios. Las compañías que formen líderes éticos, empáticos y resilientes no solo lograrán sobrevivir al cambio: serán las que marquen el camino hacia un nuevo paradigma empresarial más confiable, justo y sostenible.
Fuentes:
- Edelman Trust Barometer 2024
- McKinsey “Future of Leadership 2024”
- Deloitte LATAM Human Capital Trends 2023
- PwC Global Economic Crime and Fraud Survey 2022
- Korn Ferry “Leadership in a Time of Crisis”
- Bumeran Perú 2024
- AMROP Perú 2023
- Harvard Business Review