El concepto de compensación ejecutiva ha evolucionado más allá del salario base y el bono anual. Hoy, las empresas buscan construir paquetes integrales que atraigan, retengan y motiven a los líderes en un entorno altamente competitivo y en constante transformación. Este 2025, las tendencias apuntan a una mayor personalización, flexibilidad, alineación con el propósito corporativo y una visión a largo plazo del valor aportado por los ejecutivos.
1. Mayor enfoque en compensación total y beneficios no tradicionales
Según el informe de Mercer Global Executive Rewards (2024), el 74% de las organizaciones a nivel global está revisando sus paquetes de compensación para incluir elementos no tradicionales como:
- Tiempo libre ilimitado
- Asistencia en salud mental y bienestar integral
- Apoyo para cuidado de familiares dependientes
- Presupuestos para formación continua y mentoring
- Acceso a experiencias de desarrollo global
Este enfoque responde a una generación de ejecutivos que prioriza el equilibrio vida-trabajo, el crecimiento personal y la salud emocional. Además, el 58% de los ejecutivos considera que los beneficios intangibles son tan importantes como el salario base, según un estudio de Deloitte.
2. Compensación variable ligada a propósitos sostenibles
Los bonos por desempeño financiero siguen siendo relevantes, pero ahora se integran con indicadores de sostenibilidad, diversidad e impacto social. En 2023, el 34% de las empresas del Fortune 500 ya incluían KPIs de ESG (Environmental, Social and Governance) en sus esquemas de bonus, y se espera que esta cifra supere el 50% en 2025.
Esto refleja una tendencia clara: las empresas esperan que sus ejecutivos no solo generen resultados económicos, sino que también lideren con responsabilidad corporativa. Por ejemplo, se premia la reducción de la huella de carbono, el aumento en la representación femenina en posiciones directivas o la mejora en indicadores de satisfacción del cliente.

3. Planes de largo plazo y equity para retención
Los paquetes ejecutivos para 2025 enfatizan la generación de valor sostenido. Esto se traduce en:
- Acciones restringidas (RSUs)
- Stock options
- Bonos diferidos
- Cláusulas de permanencia vinculadas al cumplimiento de objetivos plurianuales
Según Willis Towers Watson, el 68% de las empresas en América Latina planea aumentar la proporción de compensación diferida o de largo plazo en 2025. Esto busca alinear los intereses de los ejecutivos con los de los accionistas y fomentar la permanencia.
4. Personalización y flexibilidad
La «compensación a la carta» está ganando terreno. Cada vez más organizaciones permiten que los ejecutivos elijan entre distintos beneficios según sus necesidades personales: desde seguros médicos premium hasta presupuestos para educación de hijos, membresías globales, reubicación, o viajes de inmersión profesional.
Esto responde a una fuerza laboral ejecutiva más diversa en edad, estilo de vida y prioridades. Un ejecutivo senior puede valorar estabilidad y planificación previsional, mientras que uno joven podría priorizar movilidad global y aceleración de carrera.
5. Transparencia y equidad interna
Con el auge de la transparencia salarial y la presión por reducir brechas de género y jerárquicas, muchas empresas están reestructurando sus escalas de compensación ejecutiva.
Un estudio de EY (2023) revela que el 59% de las organizaciones ya publica rangos salariales para posiciones ejecutivas en sus informes de sostenibilidad o de gobierno corporativo. Además, el 43% ha implementado auditorías internas para detectar brechas injustificadas en bonos y beneficios.
El panorama en el Perú
En Perú, la evolución de los paquetes ejecutivos está siendo impulsada por varios factores:
- La competencia con empresas multinacionales por talento clave.
- El crecimiento de startups y scaleups que compiten con equity, flexibilidad y cultura.
- El aumento de expectativas generacionales en cuanto a bienestar, diversidad e impacto.
Según un estudio de Amrop y Centrum PUCP (2023), los beneficios más valorados por ejecutivos peruanos de alto nivel son:
- Flexibilidad laboral (71%)
- Programas de salud mental (56%)
- Posibilidades de aprendizaje continuo (52%)
- Participación en decisiones estratégicas (49%)
No obstante, muchas empresas peruanas siguen centradas en esquemas tradicionales de salario fijo + bono anual, lo que podría dificultar la atracción y retención de talento frente a ofertas más innovadoras.
La compensación ejecutiva en 2025 está dejando de ser un asunto puramente financiero. Hoy se trata de crear propuestas integrales, personalizadas y alineadas con el valor que la organización quiere construir en el largo plazo.
Para las empresas peruanas, adaptarse a estas tendencias no es solo una cuestión de competitividad, sino de sostenibilidad del liderazgo. En un entorno donde el talento es cada vez más escaso y exigente, los paquetes de beneficios pueden ser el factor decisivo.
Fuentes:
- Mercer Global Executive Rewards Report 2024
- Deloitte Insights – The Future of Executive Compensation
- Willis Towers Watson LATAM Trends 2024
- EY – Transparency and Pay Equity Report
- Amrop & Centrum PUCP – Estudio de Liderazgo en el Perú 2023